Autoestima

Lo que sí es autoestima y lo que no lo es

Autoestima. ¿Qué es?
La autoestima es el conjunto de creencias, percepciones y valoraciones que la persona hace sobre sí misma en relación con el mundo en el que vive y con las otras personas.

La autoestima es una función humana de la que se ha hablado muchísimas veces. Creo que justamente en ello radica el problema que surge en muchas personas a la hora de hablar de lo que es autoestima y lo que no lo es. En psicoterapia las personas suelen hablar de quererse a sí mismas como una meta a alcanzar. Incluso cuando trabajamos en el campo de las adicciones, uno de los aspectos que se logran identificar para mantener el consumo es la baja autoestima.

 

Ahora bien, ¿qué es autoestima y qué obedece más bien a una distorsión? Aunque es cierto que existen tantas definiciones de la autoestima como autores y corrientes psicológicas, podríamos decir que la autoestima es el conjunto de creencias, percepciones y valoraciones que la persona hace sobre sí misma en relación con el mundo en el que vive y con las otras personas.

 

En lo que sí hay bastante coincidencia entre autores es en los elementos que conforman una autoestima sana. Por ejemplo:

  • Asertividad: cuando una persona es capaz de transmitir sus necesidades y sentimientos sobre sí misma o una situación de una forma clara, en un momento acorde con lo que se siente y teniendo en cuenta que el interlocutor está relacionado con aquello que se está viviendo, hablamos de asertividad. Podríamos decir que a más alta autoestima, mayor asertividad.
  • Confianza en uno mismo: una persona que conoce sus recursos para afrontar determinadas situaciones, que se atreve a explorar el resultado de sus acciones en ciertos momentos o que se reconoce como capaz de lograr algo teniendo en cuenta lo que está a su favor y sus puntos más débiles suele tener una autoestima sana.
  • Aceptación: es una característica esencial para desarrollar una buena autoestima. Las personas que pueden sostener la frustración probablemente tengan una mayor capacidad de lidiar de una forma favorable con aquellos eventos que no ocurren como esperan: aceptan el resultado y elaboran estrategias viables para abordar las dificultades desde otro punto de vista.

 

Ser muy positivo no es señal de una sana autoestima
No es autoestima ver las cosas de una forma muy positiva

Lo que no es autoestima es ver las cosas de una forma muy positiva, algo que mucha gente tiende a valorar como síntoma de una alta autoestima. Evaluar situaciones y encontrar una gestión positiva del evento puede ser algo bueno o no. Es decir, cuando la visión del hecho es acorde a lo que se está afrontando, puede ser algo bueno y estimulante. El problema surge cuando nos empeñamos en ver el lado “positivo” de un evento que naturalmente no tiene esas características; por ejemplo: he perdido el trabajo, y alguien me dice -con buena intención-, “alégrate por ello, no te gustaba, eras infeliz y te han hecho un favor”. En mi situación, todo eso puede ser verdad, pero no es menos verdad que es sano y natural encontrarse triste y con rabia por haber perdido un trabajo.

 

La autoestima tampoco es creerse el mejor del mundo, infalible y considerar que todo lo que se hace está bien solo por el hecho de haberlo hecho. Eso es el ego. Una sana autoestima requiere que empleemos el conjunto de procesos involucrados en valorar una situación siendo capaces de reconocer que nos equivocamos, que no somos perfectos y que en muchas situaciones puede haber una oportunidad de aprendizaje. Flaco favor nos hacen cuando no nos comunican de forma asertiva y respetuosa aquellos aspectos en los que podemos mejorar.

 

Finalmente, la autoestima no tiene que ver con minimizar o negar lo malo o desagradable que me ocurre y siento. La capacidad de darnos cuenta de que no somos máquinas, que el estrés y los malos momentos ocurren, es importante para que podamos reconocer nuestras necesidades, detenernos para evaluar qué queremos y qué podemos cambiar. Elaborar todo esto promueve una autoestima saludable.

 

En resumen, tener una buena autoestima no trata de ser perfectos ni de estar riendo todo el día. Una autoestima sana la construimos día a día, siendo conscientes de nuestro diálogo interno, aceptando nuestras capacidades y reconociendo nuestras oportunidades de mejora. Sanando aquellas heridas emocionales que forman parte de nuestra historia personal y logrando avanzar en aquello que nos proponemos para estar mejor. La psicoterapia es un buen recurso para trabajar todo ello y lograr los cambios que esperamos.

 

 

Alejandro Noriega de Jesús

Psicoterapeuta – Psicólogo

 

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