Enfermedad crónica

Enfermedad crónica: encuentro con las emociones

Enfermedad crónica: encuentro con las emociones
Jesús Muñoz De Ana, psicólogo especialista en el acompañamiento psicoterapéutico de personas con enfermedades crónicas, nos habla de las emociones y la enfermedad crónica.

Enfermedad crónica: encuentro con las emociones. Cuando te diagnostican una enfermedad crónica, tu vida cambia, se suceden una serie de acontecimientos que implican un encuentro contigo mismo y con los otros, con el sistema de salud y con la sociedad en la que vives.

 

Esta implicación ecosistémica va sucediéndose sin quererlo; llegan las pruebas médicas, los tratamientos, los resultados, las preguntas de tus seres queridos, las decisiones laborales, además de tener que lidiar con las emociones que se mueven muchas veces como una montaña rusa.

 

Es así como la vida sigue sucediendo, toca vivir lo tuyo propio y lo que viven quienes tienes más cerca. Y tú en medio, con momentos de elegir, revisar, conocer, y si cabe, comprender qué está sucediendo.

 

Un paciente me decía hace poco: «si yo lo he hecho todo bien, si me he cuidado, estoy en paz conmigo mismo y con los míos ¿porqué me está pasando esta enfermedad?» 

Y mi reflexión siempre es la misma: ¿hay una respuesta satisfactoria de la manera que lo necesitas?

 

Entonces, preguntas como esta son normales que surjan, especialmente porque social y culturalmente tenemos instalado este modo de pensar: usted hágalo bien, piense en positivo, disfrute de la vida, sea fuerte, no se rinda, continúe, conquístese, encuentre su paz, su equilibrio, y todo irá bien, disfrutará de los dones que la vida le tiene reservados. 

 

Y resulta que aún haciendo esto, la vida sigue y la enfermedad aparece. Se produce esta especie de choque entre ambos mundos, y las emociones te mueven. Emociones a flor de piel, y entrelazadas:

 

  • El miedo; al presente, a las pruebas médicas, a las palabras del médico, al tratamiento a las decisiones a tomar, al encuentro con otras personas y contarles, etc. 
  • La tristeza; por lo que sucede, por lo que no puedo hacer, por a lo que voy teniendo que decir adiós, por los límites, por el malestar físico, por la vida que ha cambiado y será de aquí en adelante diferente.
  • El enfado; contigo por no haberlo hecho mejor, con el médico no por acertar antes, con lo causante de la enfermedad, con la vida por traerte esto, con el sistema político por las dificultades.
  • La culpa; por el estilo de vida que has podido llevar a la enfermedad, por vivir la enfermedad como un castigo, por las oportunidades perdidas, por ser una carga, etc.
  • La vergüenza; a hablar de la enfermedad, ante los cambios corporales, etc.

 

También hay momentos de:

 

  • Alegría; por momentos de bienestar y estabilidad, porque ha funcionado el tratamiento, porque sales del hospital después de 1 mes, porque puedes dar ese paseo que tanto te gusta, etc.
  • Amor; durante los momentos especiales con la familia, contigo mismo/a, con personas importantes para ti, con tu propia vida etc.
  • Sentido del Humor; en las situaciones escatológicas, en ciertos momentos compartidos con personas que conviven con el mismo tipo de enfermedad, etc.

 

¿Qué te puede ayudar en el encuentro con tus emociones?

 

  1. Comprender la enfermedad como un proceso: Unas veces implica picos y valles, otras veces momentos de estabilidad y deterioro, también un recorrido en declive. Es recomendable aprender sobre la enfermedad, los síntomas, y los tratamientos respetando tu ritmo.
  1. Darte tiempo para comprender la situación que estás viviendo: Implica reflexión, conexión con lo que sucede con la enfermedad y distracción de lo mismo, etc.
  1. Compartir tus pensamientos y sentimientos: Poder compartir implica poder expresarte y sentirte acogido/a, respetado/a, aceptado/a con tu experiencia. 
  1. Establecer la relación de confianza con el personal sanitario que te atiende: Cuantas veces he podido escuchar lo importante que ha sido para muchos pacientes encontrar y sentirse acompañados por el personal sanitario que les da un rato de su tiempo, les escuchan, les aportan orientación, apoyo y cercanía. Como ese espacio ha sacado su sentir de la vivencia más dura, y difícil.

 

 

Las emociones no son buenas o malas, forman parte de tu experiencia y cumplen su función, sobretodo al convivir con una enfermedad crónica.

 

Jesús Muñoz De Ana

Psicólogo General Sanitario

GZ-01503

www.jesusmdeana.com

Ig: @jesusmdeana

 

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